ISAÍAS 36-37
¿En qué sentido puso Jehová un freno entre los labios de Senaquerib?
Isaías 37:29:
porque tu furia contra mí y tus rugidos han llegado a mis oídos. Así que pondré mi garfio en tu nariz y mi freno entre tus labios, y te haré volver por donde viniste”.
Respuesta:
- En sentido figurativo, Jehová “puso un freno entre los labios” de Senaquerib al ponerlo bajo control y obligarlo a cambiar de rumbo, igual que un animal es dominado con un freno.Así que el “freno” significa que Jehová lo detuvo, lo dominó y lo devolvió por el camino por el que vino, demostrando control absoluto sobre un enemigo que se creía imparable.
- Jehová le impidió tomar Jerusalén: “no entrará en esta ciudad… volverá por donde vino”. Jehová lo hizo retirarse del sitio y regresar a Nínive, no porque Senaquerib “decidiera” retirarse con humildad, sino porque Jehová lo obligó mediante los acontecimientos que dirigió.Y allí terminó su historia de forma humillante: murió asesinado por sus propios hijos, confirmando que su poder no estaba en sus manos, sino bajo el límite que Jehová permitió.
Isaías 36
La presión llega cuando menos te conviene… pero Jehová no se sorprende.
Asiria conquista ciudades y se planta con un gran ejército a las puertas de Jerusalén. A veces los problemas no avisan y vienen “a por todas”. Este capítulo me enseña a no medir la realidad por el tamaño del enemigo, sino por la presencia de Jehová y que nunca nos abandona.
Isaías 36:1-2
La intimidación suele atacar tu confianza antes que tu muro.
El rabsaqué empieza con preguntas venenosas: “¿Por qué están tan confiados? ¿En quién confían?”. El objetivo es quebrarte por dentro para que te rindas por fuera. Cuando escucho esa voz en mi mente —“no puedes, no vas a salir”— recuerdo que Jehová está conmigo.
Isaías 36:4-5
Apoyarte en una “caña quebrada” siempre acaba clavándose.
Asiria se burla de Egipto como apoyo: parece bastón, pero hiere la mano. Es una imagen perfecta de refugios humanos: cosas que prometen seguridad y terminan dañando. Nos obliga a revisar en qué nos apoyamos de verdad cuando tenemos miedo.
Isaías 36:6
El enemigo puede torcer hechos espirituales para confundir.
Usa las reformas de Ezequías (quitar lugares altos) para insinuar que Jehová está en contra. Es la táctica clásica: mezclar medias verdades para sembrar duda. Lección: si no conozco bien los motivos de mi obediencia a Jehová, nos pueden manipular con argumentos falsos.
Isaías 36:7
La propaganda se vuelve pública: no es solo contra líderes, es contra el pueblo.
Cuando le piden hablar en arameo, él grita en el idioma del pueblo. Quiere que el miedo se contagie. Hoy pasa igual: mensajes diseñados para alarmar, humillar y dividir. A veces la fe se protege también eligiendo qué discursos no alimento.
Isaías 36:11-13
Callar a tiempo puede ser una victoria espiritual.
El rey mandó: “No le respondan”, y obedecieron. No todo ataque merece réplica. Hay momentos en los que la mejor respuesta es llevar el asunto a Jehová, no al debate.
Isaías 36:21-22
Isaías 37
Ezequías no se hace el fuerte: se humilla y va directo a la casa de Jehová.
Rasgarse la ropa y ponerse tela de saco muestra que entiende la gravedad. A veces lo más sabio es dejar de actuar y empezar a orar. La humildad no es debilidad; es poner el problema donde realmente se puede resolver, en manos de Jehová.
Isaías 37:1
Jehová responde: “No tengas miedo”… y además controla la mente del enemigo.
Isaías transmite que Jehová pondrá un pensamiento en el rey asirio y lo hará volver, y caerá en su país. Esto me calma: Jehová no solo ve el problema, puede mover circunstancias y decisiones que yo no puedo tocar. El miedo se reduce cuando ponemos a Jehová en primer lugar.
Isaías 37:6-7
El enemigo insiste con la misma mentira.
“¿Crees que tú te vas a salvar?” A veces el ataque no es uno; es repetido, con el mismo discurso. El texto enseña a no confundir repetición con verdad. Que una amenaza sea constante no significa que sea definitiva. No nos dejemos engañar por las mentiras de este mundo, la única verdad es la que viene de parte de Jehová por medio de su palabra la Biblia.
Isaías 37:10-13
Qué gesto tan bueno: Ezequías extiende la carta delante de Jehová.
No se queda rumiando; lo pone literalmente ante Dios y ora con enfoque: que todos sepan que Jehová es el Dios verdadero. Esa es una oración madura: no solo “sácame de esto”, sino “glorifica tu nombre”. Yo puedo hacer lo mismo: poner el problema delante de Jehová con detalle.
Isaías 37:14-17, 20







