ESTUDIO DE LA ATALAYA de esta semana del 9 al 15 de Marzo

Estudio de La Atalaya de esta Semana del 9 al 15 de Marzo de 2026

Con el tema: Cómo vencer los sentimientos negativos

Y con el texto temático, Romanos 7:24: ““¡Qué desdichado soy!””

1, 2. ¿Cómo se sentía a veces el apóstol Pablo, y por qué es posible que nos identifiquemos con él? (Romanos 7:21-24).

Respuesta:

A veces Pablo se sentía “desdichado” porque vivía una lucha interna muy real. Quería hacer la voluntad de Jehová, pero seguía teniendo una naturaleza imperfecta que lo empujaba en la dirección contraria. Eso lo frustraba, y es fácil identificarnos con él porque nosotros también queremos hacer lo correcto, pero a veces fallamos.

Respuesta:

Además, Pablo no era una máquina espiritual sin emociones. Era un siervo fiel, sí, pero también un hombre sensible, que sentía culpa, tristeza y frustración. Eso anima, porque nos recuerda que tener sentimientos negativos no significa que seamos débiles o que Jehová esté decepcionado de nosotros.

Respuesta:

Romanos 7:21-24 muestra que Pablo era muy sincero consigo mismo. No escondía su lucha ni fingía que todo estaba bien. Y eso nos ayuda mucho, porque a veces nosotros también sentimos esa batalla interior entre lo que queremos ser y lo que todavía nos cuesta cambiar.

3. ¿Qué veremos en este artículo? (Vea también la “Idea importante”).

Respuesta:

Veremos por qué Pablo a veces se sentía “desdichado”. El artículo explica que no era por falta de fe, sino por factores muy concretos: su pasado, una “espina en la carne” y la lucha constante contra sus imperfecciones.

Respuesta:

También veremos qué lo ayudó a no dejarse dominar por esos sentimientos negativos. Aunque Pablo tenía momentos de tristeza o frustración, no se quedó atrapado ahí; encontró maneras espirituales de recuperar el equilibrio y seguir sirviendo a Jehová con alegría.

Respuesta:

Y lo más útil para nosotros es que analizaremos qué podemos hacer para ganar esa misma batalla. O sea, no solo veremos el problema de Pablo, sino también las herramientas que usó y cómo nosotros podemos aplicarlas cuando nos sintamos mal por dentro.

4. ¿Cuál es una de las razones por las que Pablo tuvo sentimientos negativos?

Respuesta:

Una razón fue su pasado. Antes de hacerse cristiano, Pablo hizo cosas muy graves que después lamentó muchísimo. Por ejemplo, aprobó el asesinato de Esteban y persiguió ferozmente a los cristianos, así que no es raro que esos recuerdos le dolieran (Hechos 7:58; 8:1, 3).

Respuesta:

Cuando una persona ama de verdad a Jehová, mirar atrás y recordar errores serios puede doler mucho. Pablo sabía que Jehová lo había perdonado, pero eso no significa que los recuerdos desaparecieran automáticamente. Algunas heridas emocionales tardan más en sanar.

Respuesta:

Eso también nos ayuda a ser comprensivos con nosotros mismos. A veces, aunque Jehová ya nos haya perdonado, todavía sentimos tristeza por cosas del pasado. El caso de Pablo demuestra que esa lucha puede existir incluso en un cristiano fiel y muy espiritual.

5. ¿Qué sentía Pablo al recordar su pasado?

Respuesta:

Pablo a veces se sentía culpable al recordar lo que había hecho antes de conocer la verdad. Por eso dijo que no merecía ser llamado apóstol, porque había perseguido a la congregación de Dios (1 Corintios 15:9). No estaba fingiendo humildad; realmente le dolía su pasado.

Respuesta:

Con los años, esos sentimientos no desaparecieron del todo. Incluso más adelante dijo que se consideraba “inferior al menor de todos los santos” y recordó que antes había sido blasfemo, perseguidor e insolente (Efesios 3:8; 1 Timoteo 1:13). Eso muestra que seguía sintiendo peso en la conciencia.

Respuesta:

Imaginarlo visitando congregaciones donde tal vez había familiares de personas a las que persiguió ayuda a entender mejor su dolor. Seguramente algunos recuerdos le removían el corazón. Aun así, no dejó que esa culpa lo paralizara para siempre, y eso ya nos deja una gran lección.

6. ¿Qué otra cosa hacía sufrir a Pablo? (Vea también la nota).

Respuesta:

Otra cosa que lo hacía sufrir era lo que él llamó “una espina en la carne” (2 Corintios 12:7). No explicó exactamente qué era, y quizás Jehová permitió que no lo supiéramos para que pudiéramos identificarnos más fácilmente con él, sea cual sea nuestra prueba.

Respuesta:

Lo importante es que no era una molestia pequeña. Sus palabras dan a entender que era algo doloroso, persistente y humillante. Podía ser físico, emocional o de otro tipo, pero claramente era una carga que lo hacía sufrir muchísimo.

Respuesta:

Eso también nos consuela, porque algunos siervos de Jehová cargan con problemas que no desaparecen rápido. A veces uno ora, lucha y sigue adelante, pero la “espina” sigue ahí. El ejemplo de Pablo demuestra que se puede servir fielmente a Jehová incluso con una carga constante.

7. ¿Cómo hacían sentir a Pablo sus imperfecciones? (Romanos 7:18, 19).

Respuesta:

Sus imperfecciones lo frustraban mucho. Romanos 7:18, 19 muestra que Pablo quería hacer lo bueno, pero no siempre lograba actuar como deseaba. Esa lucha interna lo hacía sentirse impotente en algunos momentos.

Respuesta:

Él no se resignó a sus defectos ni los justificó. Peleaba seriamente contra ellos, como muestra también 1 Corintios 9:27. Pero precisamente por tomarse tan en serio su servicio a Jehová, le dolía ver que seguía tropezando en algunas áreas.

Respuesta:

Eso es muy humano y muy cristiano a la vez. Cuanto más amas a Jehová, más te molesta fallarle. Así que esa frustración de Pablo no era señal de debilidad espiritual, sino prueba de que tenía un deseo sincero de agradar a Dios.

8. ¿Qué hacía seguramente Pablo para luchar contra sus imperfecciones?

Respuesta:

Seguramente meditaba mucho en cómo el espíritu santo podía ayudarlo a luchar contra sus malas tendencias. En sus cartas habló varias veces de la pelea entre los deseos de la carne y la guía del espíritu, así que está claro que era un tema que trabajaba seriamente (Romanos 8:13; Gálatas 5:16, 17).

Respuesta:

También buscaba guía en las Escrituras y pensaba en cambios concretos. Pablo no trataba las imperfecciones de forma superficial; analizaba qué debía evitar y qué cualidades debía cultivar para agradar a Jehová. Eso muestra un enfoque muy práctico.

Respuesta:

Y, sin duda, aplicaba en su propia vida los consejos que les daba a otros. No era de los que enseñan una cosa y hacen otra. Su ejemplo nos enseña que para luchar contra sentimientos negativos no basta con sentir remordimiento; hay que tomar medidas espirituales reales.

9, 10. ¿Qué ayudó a Pablo a luchar contra los sentimientos negativos? (Efesios 1:7; vea también la imagen).

Respuesta:

Una cosa que ayudó mucho a Pablo fue centrarse en cosas positivas. Le alegraba saber buenas noticias de las congregaciones, contar con amigos fieles y tener la aprobación de Jehová. Eso demuestra que, cuando le venían pensamientos negativos, no se quedaba dándoles vueltas; procuraba cambiar el enfoque mental (2 Corintios 7:6, 7; 2 Timoteo 1:3, 4).

Respuesta:

También lo ayudó muchísimo meditar en el rescate. Pablo no veía el sacrificio de Jesús como una doctrina fría, sino como un regalo personal de Jehová para él. Eso lo convencía de que sus pecados habían sido perdonados y de que Jehová seguiría tratándolo con misericordia (Efesios 1:7; Romanos 7:24, 25).

Respuesta:

Gracias a eso, Pablo pudo seguir sirviendo a Dios con alegría a pesar de su pasado y sus imperfecciones. No negó sus errores, pero tampoco permitió que borraran la realidad más importante: Jehová lo había perdonado y lo seguía amando. Esa visión equilibrada lo sostuvo muchísimo.

11. ¿Por qué nos anima el ejemplo de Pablo?

Respuesta:

Nos anima porque nos demuestra que no somos los únicos que luchamos con sentimientos negativos. A veces pensamos que un cristiano fuerte nunca se siente mal consigo mismo, pero Pablo demuestra lo contrario: incluso un siervo muy fiel puede tener una batalla interior intensa.

Respuesta:

También consuela ver que Jehová conocía perfectamente esa lucha de Pablo y aun así lo siguió usando con cariño. Eso nos recuerda que Jehová no se escandaliza por nuestras luchas internas; las entiende mejor que nadie y sabe lo que nos cuesta.

Respuesta:

Y, sobre todo, nos anima porque Pablo no se dejó vencer. Tuvo días duros, pero no permitió que sus pensamientos negativos definieran toda su vida espiritual. Eso nos da esperanza: nosotros también podemos seguir adelante con la ayuda de Jehová.

12. ¿Cómo nos ayuda en nuestra lucha contra los sentimientos negativos mantener un buen programa de actividades espirituales?

Respuesta:

Nos ayuda porque nos mantiene centrados en lo positivo y en lo espiritual. Igual que el cuerpo mejora cuando se alimenta bien, descansa y hace ejercicio, nuestra mente mejora cuando tenemos lectura bíblica, oración, predicación y reuniones de forma regular.

Respuesta:

Un buen programa espiritual no elimina todos los sentimientos negativos de golpe, pero sí les quita fuerza. Cuando estamos activos espiritualmente, tenemos menos espacio mental para quedarnos atrapados en pensamientos oscuros o en darnos vueltas a nosotros mismos.

Respuesta:

Además, Romanos 12:11, 12 muestra que mantenernos ocupados en el servicio de Jehová fortalece el ánimo. La actividad espiritual nos recuerda quiénes somos, a quién servimos y qué esperanza tenemos. Eso levanta mucho el corazón cuando estamos bajos.

13, 14. ¿Cómo ha ayudado a algunos hermanos mantener un buen programa de actividades espirituales?

Respuesta:

En el caso de Juan, mantener el programa espiritual lo ayudó a no dejarse hundir por el diagnóstico de cáncer. Aunque estaba agotado y pasaba por una prueba durísima, siguió yendo a las reuniones, predicando y teniendo adoración en familia. Eso le dio fuerzas y estabilidad.

Respuesta:

Eliza contó que cuando va a las reuniones y hace su estudio personal se convence más de que Jehová la escucha y la quiere muchísimo. Eso la hace feliz. Es una idea muy bonita: la actividad espiritual no solo “ocupa”, también confirma el amor de Jehová en nuestro corazón.

Respuesta:

Y Nolan y Diane dijeron que, incluso cuando están desanimados, se esfuerzan por mantener su programa espiritual porque Jehová siempre termina ayudándolos a recuperar la actitud correcta. Eso enseña que la constancia espiritual no es pérdida de tiempo; muchas veces es justo lo que nos salva del desánimo.

15. Explique con un ejemplo qué más es posible que tengamos que hacer para vencer los sentimientos negativos.

Respuesta:

El artículo pone el ejemplo del dolor de espalda. Caminar puede ayudar, sí, pero a veces no basta; quizás haga falta buscar información o incluso ir al médico. Con los sentimientos negativos puede pasar algo parecido: mantener la rutina espiritual ayuda mucho, pero a veces hace falta ir más allá.

Respuesta:

Eso significa que tal vez tengamos que investigar un tema concreto en la Biblia y en nuestras publicaciones, o incluso hablar con un hermano maduro. No siempre basta con decir “voy a seguir adelante”; a veces hace falta identificar el problema con más precisión.

Respuesta:

La lección es que no debemos conformarnos con sufrir en silencio. Si los pensamientos negativos persisten, puede ser necesario tomar medidas adicionales y buscar ayuda específica. Eso no es debilidad; es sabiduría y humildad.

16. ¿Qué nos ayudará a ver por qué tenemos pensamientos negativos? (Salmo 139:1-4, 23, 24).

Respuesta:

Nos ayudará pedirle a Jehová que nos ayude a entender lo que realmente necesitamos. David sabía que Jehová lo conocía a fondo, por eso le pidió que examinara su corazón y lo ayudara a detectar sus pensamientos angustiosos (Salmos 139:23, 24).

Respuesta:

Además de orar, conviene hacernos preguntas sinceras: “¿Qué me preocupa de verdad? ¿Qué detonantes activan estos pensamientos? ¿Estoy alimentándolos dándoles vueltas una y otra vez?”. A veces el simple hecho de identificar el origen ya quita parte del peso.

Respuesta:

Eso es muy útil porque no todos los sentimientos negativos vienen de lo mismo. A uno lo puede afectar la culpa, a otro el cansancio, a otro el miedo o la comparación. Pedirle a Jehová discernimiento nos ayuda a no tratar todos los problemas como si fueran iguales.

17. ¿Qué temas conviene que incluyamos en nuestro estudio personal? (Vea también la imagen).

Respuesta:

Conviene estudiar temas que respondan directamente a nuestra necesidad. Por ejemplo, a Pablo le ayudó mucho meditar en el rescate y en el perdón de Jehová. Si a nosotros nos castiga la culpa o la sensación de no valer, esos temas pueden ser medicina para el corazón.

Respuesta:

También es muy útil estudiar facetas de la personalidad de Jehová, como su misericordia, su amor leal y su compasión. Cuando uno conoce mejor cómo es Jehová, los pensamientos negativos pierden fuerza, porque dejan de dominar las mentiras que uno se dice a sí mismo.

Respuesta:

Y no solo se trata de leer artículos, sino de sacar aplicaciones personales. Hacer una lista de temas que nos ayuden y tenerla a mano puede ser muy práctico. Así, cuando venga un pensamiento negativo, ya sabemos qué alimento espiritual buscar para combatirlo (Filipenses 4:8).

18. ¿Qué proyectos de estudio les han resultado útiles a algunos hermanos?

Respuesta:

A Eliza le ayudó estudiar sobre Job, porque se identificó con alguien que sufrió una prueba tras otra y aun así no dejó de apoyarse en Jehová. Ver cómo Job siguió confiando en Dios incluso sin entenderlo todo le dio mucha fuerza (Job 42:1-6).

Respuesta:

A Diane y a su esposo les ha ayudado estudiar juntos el libro Acerquémonos a Jehová. Eso los ha llevado a imaginar a Jehová como un alfarero paciente que les da forma con cariño, en vez de verse solo como personas defectuosas y decepcionantes.

Respuesta:

Eso enseña una lección muy bonita: no todos necesitamos exactamente el mismo proyecto de estudio. Lo importante es elegir temas que nos acerquen a Jehová y que respondan a nuestra lucha concreta. Cuando el estudio toca el corazón, realmente fortalece y sana.

19. ¿Cómo nos sentiremos a veces, pero de qué podemos estar seguros?

Respuesta:

A veces, aunque tengamos un buen programa espiritual y un estudio adaptado a nuestras necesidades, seguiremos sintiéndonos desanimados o incluso “desdichados”, como Pablo. Eso puede pasar, y no significa que estemos fracasando espiritualmente.

Respuesta:

Pero sí podemos estar seguros de algo: con la ayuda de Jehová, esos pensamientos y sentimientos negativos no nos dominarán. Jehová es más fuerte que cualquier lucha interior, y puede ayudarnos a mantener el equilibrio aunque haya días más oscuros.

Respuesta:

También podemos estar seguros de que habrá muchos más días buenos que malos, porque tenemos la amistad de Jehová y una conciencia limpia delante de él. Esa seguridad da mucha paz: no estamos peleando solos ni sin esperanza.

20. ¿Qué queremos seguir haciendo?

Respuesta:

Queremos seguir haciendo todo lo posible por no dejarnos vencer por los sentimientos negativos relacionados con nuestro pasado, nuestros problemas o nuestras imperfecciones. No se trata de negar que existen, sino de mantenerlos a raya con la ayuda de Jehová.

Respuesta:

También queremos seguir dejándonos guiar por Jehová, confiando en que él nos ayudará a mantener la mente y el corazón en buen estado. Salmos 143:10 expresa muy bien esa idea: pedir a Jehová que nos enseñe y nos lleve por el buen camino.

Respuesta:

Y queremos seguir pensando en el futuro. Muy pronto, en el nuevo mundo, esta lucha habrá terminado. Despertarnos sin pensamientos angustiosos, felices de servir a Jehová, será una realidad. Esa esperanza nos da fuerzas para seguir peleando hoy.

¿QUÉ RESPONDERÍA?

¿Por qué razones a veces se sentía “desdichado” el apóstol Pablo?

Respuesta:

A veces se sentía así por su pasado. Recordaba cosas muy dolorosas, como haber perseguido a la congregación y haber aprobado el asesinato de Esteban. Aunque Jehová lo había perdonado, esos recuerdos a veces seguían pesándole.

Respuesta:

También se sentía “desdichado” por su “espina en la carne”, una carga muy dolorosa que le causaba sufrimiento constante. No sabemos qué era exactamente, pero sí sabemos que lo afectaba de verdad y no era algo pequeño.

Respuesta:

Y otra razón era la lucha con sus imperfecciones. Quería hacer lo correcto, pero seguía teniendo una batalla interior contra sus malas inclinaciones. Esa frustración de ver que todavía fallaba lo hacía sentirse muy mal en algunos momentos.

¿Qué ayudó a Pablo a mantener la alegría a pesar de sus sentimientos negativos?

Respuesta:

Lo ayudó centrarse en cosas positivas: las buenas noticias de las congregaciones, la amistad de hermanos fieles y la conciencia limpia de saber que tenía la aprobación de Jehová. No permitía que lo negativo ocupara todo su espacio mental.

Respuesta:

También lo ayudó muchísimo meditar en el rescate y verlo como un regalo personal. Pablo estaba convencido de que Jehová había perdonado sus pecados y seguiría haciéndolo gracias al sacrificio de Jesús. Eso le devolvía paz y dignidad espiritual.

Respuesta:

Además, luchó activamente contra sus imperfecciones y siguió sirviendo a Jehová con constancia. No se rindió ni se quedó estancado en la culpa. Esa mezcla de gratitud, fe en el rescate y actividad espiritual lo ayudó a mantener la alegría.

¿Qué podemos hacer para luchar contra los sentimientos negativos?

Respuesta:

Mantener un buen programa de actividades espirituales: leer la Biblia, orar, predicar, prepararnos para las reuniones, asistir y comentar. Todo eso fortalece la mente y el corazón, y nos ayuda a que los pensamientos negativos no ganen terreno.

Respuesta:

Pedirle a Jehová que nos ayude a entender qué necesitamos de verdad. A veces hace falta identificar la raíz del problema, ver qué detona esos pensamientos y dejar de alimentarlos. Jehová puede darnos claridad si se la pedimos con sinceridad.

Respuesta:

Y adaptar el estudio personal a nuestra lucha concreta: estudiar sobre el perdón, la misericordia, el amor leal de Jehová o personajes bíblicos que hayan pasado por algo parecido. Cuando buscamos el alimento correcto, Jehová nos da justo la ayuda que necesitamos.