ISAÍAS 38-40
¿Cómo se cumplieron estas palabras en el siglo primero?
Isaías 40:3:
La voz de alguien grita en el desierto: “¡Despejen el camino de Jehová! Hagan para nuestro Dios un camino recto por el desierto.
Respuestas:
- Juan el Bautista fue “la voz que clama en el desierto”. Predicó en una zona desértica (Judea) y llamó al pueblo al arrepentimiento, usando el bautismo como señal de ese cambio. Con eso “enderezó” el camino para que la gente estuviera lista para recibir al Mesías
- Juan se aplicó a sí mismo esa profecía cuando le preguntaron quién era, confirmando que su misión era preparar el camino.
- ¿Por qué se dice que se preparaba el camino “para Jehová” si Juan preparó el camino para Jesús? Porque Jesús vino en nombre de su Padre y lo representó perfectamente; recibir a Jesús era, en la práctica, responder a Jehová.
- El resultado fue que, cuando Jesús comenzó su ministerio (a partir del 29 E.C.), muchos ya estaban espiritualmente más dispuestos a escucharle, seguirle y beneficiarse de la liberación que él traería (del pecado y la muerte).
Isaías 38
Cuando Isaías le dice “vas a morir”, Ezequías: ora.
Gira la cara a la pared y habla con Jehová con el corazón en la mano. Hay noticias que te descolocan, pero este capítulo enseña una reacción sana: oremos a Dios, arrojemos nuestras cargas a Él.
Isaías 38:1-3
Jehová ve dos cosas que a veces la gente no ve: la oración y las lágrimas.
“He escuchado tu oración. He visto tus lágrimas.” Qué frase. Esto consuela: Jehová no solo oye palabras bonitas; también reconoce el dolor real. Y responde con misericordia.
Isaías 38:4-5
La señal del sol recuerda que Jehová puede mover lo imposible.
La sombra retrocede diez escalones. Este impresionante gesto de Jehová fortalece la fe de Ezequías: Jehová cumplirá su palabra. Cuando yo me siento sin salida, este texto me recuerda que Jehová está con nosotros y nos ayudará en nuestras adversidades.
Isaías 38:7-8
La canción de Ezequías muestra algo muy humano: miedo a perder la vida a mitad de camino.
Habla de la Tumba, de no ver más a Jah en la tierra de los vivos, de sentirse cortado como hilo del telar. Esto valida emociones: la fe no te hace inmune al miedo. Pero también enseña a expresar ese temor delante de Jehová.
Isaías 38:10-13
En medio del dolor, sale una oración corta que todos hemos necesitado: “sé mi apoyo”.
Él gime, está angustiado, y mira hacia lo alto. Puede que lleguemos a un punto en nuestras vidas que estamos muy cansados, que nos sentimos sin energías, pero Jehová solo necesita una frase sincera. Él sabe por lo que estamos pasando, y lo que estamos sintiendo, y dispondrá los asuntos de tal manera que recibamos la ayuda que necesitamos.
Isaías 38:14
La recuperación no termina en “me curé”, termina en gratitud y perdón.
Dice: “has arrojado tras tus espaldas todos mis pecados” y remata: “los vivos… pueden alabarte”. La vida recuperada tiene propósito: alabar, enseñar a los hijos, y usar el tiempo como regalo, no como derecho.
Isaías 38:17-20
Isaías 40
Preparar “el camino de Jehová” es quitar obstáculos, no complicar la fe.
Allanar, enderezar, nivelar… La adoración verdadera no es enredarse, es despejar el corazón: menos orgullo, menos distracción, no tener una vida doble. Así tendremos la aprobación y la gloria de Jehová.
Isaías 40:3-5
“Aquí está su Dios”
Jehová viene con poder, pero también como Pastor que carga corderos y guía con delicadeza. Me encanta ese equilibrio: fuerza para defenderte y ternura para cuidarte. Jehová no es solo grande; es cercano y amoroso.
Isaías 40:9-11
El capítulo derrumba ídolos con preguntas: ¿a quién vas a comparar a Dios?
Describe al Creador sobre el “círculo de la tierra”, reduciendo a nada a altos funcionarios, contando estrellas por nombre. Esto cura la idolatría moderna: cuando Dios es grande en tu mente, los ídolos se vuelven pequeños.
Isaías 40:18, 22-26
Jehová no se agota, y da fuerzas.
Dice que fortalece al débil y que los que esperan en Jehová “alzan el vuelo como águilas”. Este versículo nos hace una promesa de renovación. Si estás cansado, hundido… nuestra fuerza la encontramos en Jehová, Él nos dará el sustento, la energía que necesitamos para seguir adelante.
Isaías 40:28-31







