BUSQUEMOS PERLAS ESCONDIDAS – SEMANA DEL 5 AL 11 DE ENERO 2026

¿Anduvo Isaías completamente desnudo por tres años?

Isaías 20:2:

2 Por aquel entonces, Jehová habló mediante Isaías hijo de Amoz y dijo: “Ve, quítate la tela de saco de la cintura y las sandalias de los pies”. Y él lo hizo así; anduvo desnudo y descalzo.

Respuesta:

En el texto pudimos leer que Jehová le ordenó que se quitara la “tela de saco”, que era una prenda áspera, que se usaba encima de la ropa interior. Por lo que la expresión desnudo hace referencia a que estuvo durante tres años con muy poca ropa y descalzo, lo cual, esto último, era habitual en personas en esclavos o pobres.

¿Qué perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?

Isaías 17:1-3


En el texto pudimos leer una declaración contundente: “Damasco dejará de ser una ciudad y se convertirá en un montón de ruinas”. Y no se queda ahí; también menciona ciudades abandonadas y fortalezas que desaparecen. Este punto es espectacular, porque me recuerda que, por muy estable que parezca algo hoy —un sistema, una ciudad, un “reino”—, puede venirse abajo. La lección es sencilla: no conviene apoyar la seguridad del corazón en lo que es humano y cambiante, sino en Dios y su palabra.

Isaías 17:10-11


Aquí el profeta pone el dedo en la causa: “te has olvidado del Dios de tu salvación”. Esto me enseña que el esfuerzo, por sí solo, no garantiza un buen resultado si estoy desconectado de Jehová. Puedo estar invirtiendo energía en algo bonito, pero vacío espiritualmente.

Isaías 18:3


“Aquello que vean será como una señal… y oirán un sonido como el del toque de un cuerno”. Es decir, lo que Jehová va a hacer no será algo discreto; será visible y audible para todos, como una señal en lo alto de una montaña. Esto me enseña que, cuando Jehová decide actuar, no hay vacilación o duda: los hechos hablan por sí solos. Este versículo me tranquiliza, y me transmite confianza en lo que Jehová nos ha prometido cumplir.

Isaías 18:4


Esta parte me encanta: Jehová dice “Permaneceré tranquilo y miraré desde mi lugar establecido”. Es un control total. Y lo compara con el calor estable del sol y con esa nube de rocío que aparece justo cuando hace falta. Para mí es una lección directa: no tenemos que anticiparnos o intentar resolverlo todo ya. Jehová, en cambio, observa con calma y actúa en el momento exacto. Me anima a bajar revoluciones, a no tomar decisiones apresuradas, sino a confiar en los consejos que nos deja Jehová en su palabra.

Isaías 19:1-4


El pasaje empieza con una escena impresionante: “Jehová va montado en una nube veloz y entra en Egipto”. Y en cuanto él llega, “los dioses inútiles… temblarán” y el corazón del país se derrite. Luego describe algo que, sinceramente, suena muy actual: división interna, “egipcios contra egipcios”, ciudad contra ciudad, reino contra reino. A mí me enseña que Jehová puede desarmar cualquier falsa seguridad, y que una nación puede romperse desde dentro. También me recuerda que cuando la gente pierde la dirección divina de la Biblia, aumenta el conflicto y aparece un liderazgo “cruel” que oprime.

Isaías 19:18-22


Aquí hay un giro precioso: “Ese día” habrá ciudades que le juran lealtad a Jehová, un altar para Jehová, y dice que los egipcios “conocerán a Jehová”. Incluso cuando Jehová “golpeará a Egipto”, añade algo que me impacta: “lo golpeará y lo curará”. Eso me enseña cómo disciplina Jehová: no es por crueldad, es para rescatar. Y aplicado a mí, me ayuda a no interpretar una corrección o una etapa dura como abandono; puede ser una forma de despertarme y volver al camino que garantiza la vida eterna.

Isaías 19:23-25


El final es de los más esperanzadores: habla de un “camino” entre Egipto y Asiria y de que servirán a Dios juntos, y hasta dice: “Bendito sea mi pueblo, Egipto… y la obra de mis manos, Asiria… y mi herencia, Israel”. Se trata de una profecía muy importante que refleja el amor de Dios, puede convertir antiguos rivales en amigos. Me enseña que Jehová piensa a largo plazo, Él quiere que todos se salven si hacen su voluntad. Y me anima a no cerrar la puerta a nadie: personas o grupos que hoy parecen lejos pueden terminar adorando a Jehová de corazón.

Isaías 20:3


Jehová explica que Isaías estuvo “desnudo y descalzo por tres años” como “señal y presagio”. Eso me impresiona, porque no fue un gesto puntual: fue constancia, aguantar miradas, comentarios y vergüenza durante mucho tiempo. Me enseña que algunas advertencias de Jehová son tan importantes que las subraya con acciones que no se olvidan. Y, aplicado a mí, me hace pensar: si la obediencia me cuesta socialmente, ¿me rindo rápido o aguanto como Isaías?

Isaías 20:6


“¿Cómo vamos a escapar ahora?”. Me gusta porque muestra el efecto de una lección aprendida tarde: cuando lo humano cae, la gente se da cuenta de que estaba huyendo a un refugio equivocado. La lección es que la única fortaleza segura es la fe y confianza en Jehová.

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