ESTUDIO DE LA ATALAYA – SEMANA DEL 16 AL 22 DE FEBRERO 2026

Con el TEMA: Imitemos la humildad de Jehová

Y el TEXTO TEMÁTICO: “Imiten a Dios como hijos amados” (EFES. 5:1).

1. ¿Por qué es tan impresionante pensar en que Jehová es humilde?

Porque Jehová es el Todopoderoso y, aun así, no tiene ni una pizca de orgullo. Si pensamos en humanos con poder, muchas veces son inaccesibles, duros o se creen por encima; en cambio, Jehová, siendo el Soberano del universo, se “inclina” para fijarse en los humildes y ayudar. Eso hace que su humildad sea todavía más impactante: no es una humildad “porque no puede”, sino porque así es su corazón (Salmos 113:5-8).

También impresiona porque la humildad “impregna” toda su personalidad: se nota en cómo escucha, cómo razona, cómo espera y cómo dignifica. No es una cualidad aislada, es la base de cómo trata a sus siervos y de cómo gobierna. Eso nos hace confiar: su poder nunca se usa para aplastar, sino para cuidar y hacer lo correcto (Salmos 138:6; Job 34:12).

Y, además, ver la humildad de Jehová nos ayuda a acercarnos más a él. Si el Dios más grande es humilde, entonces no tenemos que tenerle miedo como si fuera caprichoso o distante. Su humildad abre la puerta a la amistad con él, y eso cambia nuestra manera de orar y de vivir (Salmos 62:8).

2. ¿Qué nos enseña Salmo 62:8 sobre Jehová? (Vea también la imagen).

Nos enseña que Jehová es accesible: nos invita a acercarnos y a derramarle el corazón. Un orgulloso te hace sentir que molestas; Jehová hace lo contrario: te anima a hablar, a contarle lo que piensas y sientes, incluso cuando estás confuso o roto por dentro (Salmos 62:8).

También nos enseña que Jehová escucha de verdad. No es una invitación simbólica; es real. De hecho, hay oraciones registradas en la Biblia, lo que demuestra que Jehová no se incomoda con nuestras emociones, sino que las atiende con interés y cariño (Josué 10:12-14; 1 Samuel 1:10-18).

Y esto nos da seguridad cuando nos sentimos indignos. A veces el problema no es “si Jehová escucha”, sino que nosotros pensamos “yo no merezco hablarle”. Salmo 62:8 empuja a hacer lo contrario: hablarle precisamente cuando el corazón está más cargado (Salmos 62:8).

3. ¿Por qué está usted seguro de que Jehová quiere que le ore siempre?

Porque Jesús nos enseñó, con la parábola del hijo pródigo, que Jehová es como un padre compasivo que corre hacia el hijo que vuelve arrepentido y sintiéndose indigno. Si Jehová fuera orgulloso, pondría distancia; pero su humildad lo mueve a acercarse y a restaurar (Lucas 15:17-20).

Además, Jehová se fija especialmente en el que está aplastado por la culpa o por las preocupaciones. Lamentaciones muestra esa sensación de aflicción, y Isaías destaca que Jehová está con el humilde y el que está abatido para darle fuerzas. Eso significa que precisamente cuando te sientes peor, Jehová quiere oírte más, no menos (Lamentaciones 3:19, 20; Isaías 57:15).

Y muchas veces Jehová contesta usando medios prácticos: ancianos, familia espiritual, hermanos maduros. No es que “ore y ya”; Jehová quiere mantenerte cerca, así que se mueve para consolar y ayudarte a sentir su amor y su perdón (Santiago 5:14, 15).

4. ¿Cómo demostró Jesús que era accesible?

Jesús fue accesible porque era humilde, igual que su Padre. La gente se le acercaba sin miedo: le preguntaban con libertad y le respondían con sinceridad cuando él les preguntaba. Eso no pasa con alguien duro o orgulloso (Marcos 4:10, 11; Mateo 16:13-16).

También se notaba en cómo reaccionaba cuando otros cometían errores. No los trataba con crueldad ni los hacía temblar; era paciente y misericordioso. Eso daba confianza: “puedo hablar con él, no me va a aplastar” (Mateo 17:24-27).

Y lo más bonito es que, al ver a Jesús, la gente conocía mejor a Jehová. Jesús reflejó a su Padre tan bien que enseñó con hechos que Jehová no es como los líderes religiosos orgullosos e insensibles, sino humilde y accesible (Juan 14:9).

5. ¿Por qué nos ayuda la humildad a ser más accesibles?

Porque la humildad corta de raíz cosas que alejan a los demás: orgullo, envidia, rencor. Cuando uno se cree superior, la gente lo nota y se distancia; cuando uno es humilde, la gente se siente segura para acercarse (Colosenses 3:12-14).

Además, la humildad empuja a cultivar cualidades atractivas: bondad, paciencia, perdón. No es solo “ser simpático”, es transmitir: “no te voy a juzgar, quiero ayudarte”. Y eso abre conversaciones importantes, sobre todo cuando alguien está sufriendo o luchando con algo (Colosenses 3:12-14).

Y en los ancianos esto es clave: ser accesibles no es solo estar disponibles “en teoría”, sino estar presentes, dejarse ver, mezclarte con los hermanos, predicar con ellos. La accesibilidad se construye con cercanía, y la humildad te hace buscar esa cercanía (1 Pedro 5:2, 3).

6, 7. Mencione alguna ocasión en la que Jehová concedió las peticiones de sus siervos.

Un ejemplo impresionante es el de Míriam. Jehová la castigó con lepra por hablar contra Moisés, pero cuando Aarón y luego Moisés suplicaron por ella, Jehová fue flexible y la curó. Un orgulloso se habría “atrincherado” en su decisión; Jehová, por humildad y compasión, escuchó la petición (Números 12:1-15).

Otro ejemplo es el del rey Ezequías. Se le anunció que moriría, lloró y le rogó a Jehová. Jehová, movido por compasión, le añadió 15 años de vida. Eso te enseña que Jehová no es frío ni inflexible: escucha lágrimas, escucha ruegos, y actúa con misericordia (2 Reyes 20:1, 5, 6).

Estos casos muestran que ser humilde no es “no tener autoridad”, sino usar la autoridad con corazón. Jehová sigue siendo el Soberano, pero su humildad lo hace razonable y compasivo (Salmos 113:5-8).

8. ¿Qué ejemplos demuestran que Jesús es razonable? (Marcos 3:1-6).

Jesús sanó en sábado aunque los líderes religiosos se opusieran. Él no se dejó arrastrar por reglas sin compasión; buscó la manera de ayudar cuando era posible. Eso es razonabilidad: aplicar principios con misericordia (Marcos 3:1-6).

Además, Jesús no usó su autoridad para quedar bien ante los críticos, sino para hacer el bien. Eso deja claro que ser razonable no es “ceder por presión”, sino poner por delante lo que Jehová valora: la vida, la ayuda, la compasión.

Y hoy sigue siendo razonable como cabeza de la congregación: cuando alguien peca, no se precipita a destruirlo; es paciente, da oportunidades para cambiar. Eso refleja la misma humildad y equilibrio de su Padre (Apocalipsis 2:2-5).

9. ¿Cómo podemos imitar a Jehová y ser razonables? (Vea también las imágenes).

Desarrollando “la sabiduría de arriba”, que es razonable. Eso implica ser firmes en principios, pero flexibles en asuntos de preferencia, y siempre con espíritu pacífico. La razonabilidad nace de la humildad: no insistir en “mi manera” por orgullo (Santiago 3:17).

En familia, un padre razonable no exige más de lo que sus hijos pueden dar. Jacob fue considerado con su familia y no forzó el ritmo; es una buena imagen para padres: adaptar expectativas a la realidad, sin presionar de forma injusta (Génesis 33:12-14).

En la congregación, los ancianos razonables apoyan decisiones equilibradas, no se imponen, y buscan unidad. Y todos intentamos entender puntos de vista distintos sin pelear. Eso hace que “todos sepan” que somos razonables (1 Timoteo 3:2, 3; Romanos 14:1; Filipenses 4:5).

10. ¿De qué maneras ha demostrado Jehová que es paciente?

En tiempos de Noé, Jehová esperó 120 años antes de traer el Diluvio. Eso es paciencia real: dar tiempo, advertir, permitir que se predique, y no actuar impulsivamente aunque la maldad sea grande (Génesis 6:3).

También fue paciente con Abrahán cuando le hizo preguntas sobre Sodoma y Gomorra. Un orgulloso se ofende y corta la conversación; Jehová escuchó, respondió y dejó que Abrahán razonara. Eso muestra humildad: no trata a sus siervos como “inferiores molestos”, sino como amigos (Génesis 18:20-33).

Y eso nos enseña algo: la paciencia de Jehová no es debilidad, es autocontrol con propósito. Él sabe cuándo actuar, pero también sabe cuándo esperar para que se cumpla lo mejor (Habacuc 2:3).

11. De acuerdo con 2 Pedro 3:9, ¿por qué está siendo tan paciente Jehová hoy en día?

Porque no desea que nadie sea destruido, sino que todos lleguen a arrepentirse. Jehová está dando tiempo para que más personas lo conozcan y cambien, y eso nace de su amor y su humildad (2 Pedro 3:9).

Y no ha sido en vano: millones han llegado a conocerlo gracias a esa paciencia. Cuando lo piensas así, el “retraso” no es retraso; es misericordia en acción, es Jehová alargando la oportunidad (2 Pedro 3:9).

Eso sí, la paciencia tiene límites: Jehová no es permisivo. Habacuc dice que la visión no tardará más allá del tiempo fijado. Jehová acabará con la maldad, pero lo hará en el momento perfecto (Habacuc 2:3).

12. ¿Cómo imita Jesús la paciencia de Jehová?

Jesús ha visto durante muchísimo tiempo mentiras sobre Jehová y ataques contra los fieles, y aun así espera. Tiene poder y ganas de “deshacer las obras del Diablo”, pero su humildad lo hace reconocer el papel de Jehová: Jehová decide el momento (1 Juan 3:8; Hechos 1:7).

Además, Jesús entiende el dolor humano y ve sufrimientos horribles, pero no actúa por impulso. Eso es paciencia madura: no es indiferencia; es autocontrol y confianza en el plan de Jehová (Apocalipsis 12:10).

Y eso nos da consuelo: nuestro Rey no es impaciente ni caprichoso. Es paciente como su Padre, y esa paciencia está trabajando a favor de la salvación de más personas (2 Pedro 3:9).

13. ¿En qué situación demostró Jesús que era paciente con sus apóstoles, y por qué?

Cuando los apóstoles discutían repetidamente sobre quién era el más importante. Jesús podría haberse hartado, pero fue paciente: los corrigió una y otra vez, confiando en que con el tiempo cambiarían (Lucas 9:46; Lucas 22:24-27).

Esa paciencia muestra humildad: Jesús no necesitaba demostrar “yo mando y ustedes callan”. Les enseñó con calma, les mostró el camino del servicio, y siguió invirtiendo en ellos aunque fueran lentos para aprender (Lucas 22:24-27).

Y eso nos anima: si nosotros repetimos errores, cuánto agradecemos que Jesús no nos descarte rápido. Su paciencia nos da margen para crecer y madurar (Mateo 12:20).

14. ¿Qué nos ayudará a ser más pacientes?

Desarrollar “la mente de Cristo”. No hay atajos: leer los Evangelios y meditar en cómo pensaba Jesús, cómo reaccionaba cuando lo presionaban y cómo trataba a personas difíciles. Eso va moldeando tu reacción natural (1 Corintios 2:16).

Pedirle a Jehová ayuda específica para ser humildes, porque la paciencia nace de la humildad. Si yo creo que todo debe salir a mi ritmo, me irrito; si soy humilde, acepto procesos, tiempos y limitaciones, y aguanto mejor (Santiago 1:5).

Y recordar que la paciencia también aplica hacia uno mismo y hacia los hermanos. Jesús contó ilustraciones que enseñan misericordia y paciencia con deudas y errores. Cuando interiorizas eso, te vuelves más paciente de forma natural (Mateo 18:26-30, 35).

15. ¿Cómo ha cumplido Jehová las palabras de Salmo 138:6?

Jehová, aunque es elevadísimo, se fija en el humilde y le da atención especial. Salmo 138:6 no es teoría: se ve en cómo Jehová “hace visible” a personas que el mundo ni miraría (Salmos 138:6).

Por ejemplo, mencionó por nombre a Débora, una nodriza fiel, y registró un detalle que muestra que era querida. Humanamente, parece un personaje menor, pero Jehová la dignificó incluyéndola en su Palabra (Génesis 35:8).

Y lo vemos también en que escogió a David, un pastorcito, para ser rey; en que avisó a pastores humildes del nacimiento del Mesías; y en que dio a Simeón y a Ana, mayores, el honor de ver a Jesús. Jehová eleva y honra a los que otros pasan por alto (2 Samuel 22:36; Lucas 2:8-11; Lucas 2:25-30, 36-38).

16. ¿Cómo imitó Jesús a su Padre?

Jesús dignificó a los humildes enseñándoles la verdad del Reino. No buscó solo a “los listos” o “los importantes”; enseñó a gente común, y eso les devolvió valor y propósito (Mateo 11:25; Hechos 4:13).

También dignificó con actos: sanó con cariño, lo que no solo curaba el cuerpo, sino que devolvía la dignidad social y emocional. Un toque, una mirada, una palabra puede levantar a alguien que llevaba años siendo tratado como menos (Lucas 5:13).

Y con sus apóstoles dio una lección brutal de humildad: les lavó los pies. Además, antes de irse, les dio a sus seguidores el honor de participar en la obra más importante: ayudar a otros a conseguir vida eterna. Eso es dignificar de verdad (Juan 13:5; Mateo 28:19, 20).

17. ¿Cómo podemos imitar a Jehová? (Vea también la imagen).

Predicando a todo tipo de personas sin prejuicios. Cuando le hablamos a alguien que el mundo desprecia, le estamos dando honor: “tú mereces escuchar estas buenas noticias”. Eso imita a Jehová, que se fija en el humilde (Salmos 138:6).

Tratando a los hermanos como superiores, sin importar responsabilidades. Filipenses dice que consideremos a los demás superiores; eso mata el orgullo y levanta al otro. Y esa manera de tratar crea congregaciones cálidas y seguras (Filipenses 2:3).

Y tomando la iniciativa de honrarnos unos a otros. Jehová se alegra cuando ve humildad práctica, no solo palabras. Sofonías y Romanos animan a cultivar esa cultura de honor y cariño (Sofonías 3:12; Romanos 12:10).

18. ¿Por qué quiere usted imitar la humildad de Jehová?

Porque me convierte en una persona más parecida a Jehová: más accesible, más razonable y más paciente. Y eso mejora mis relaciones, mi familia y mi vida espiritual; la humildad no es solo “bonita”, es poderosa (Santiago 3:17).

Porque me ayuda a tratar a los demás con dignidad, como Jehová lo hace. En vez de competir, compararme o imponerme, aprendo a honrar, escuchar y levantar. Eso es lo que hace que otros se sientan seguros y queridos (Romanos 12:10).

Y porque Jehová valora muchísimo ese esfuerzo. Isaías dice que Jehová nos considera valiosos; copiar su humildad es una forma de acercarnos a él y de ser más agradables a sus ojos (Isaías 43:4).

¿CÓMO NOS PUEDE AYUDAR LA HUMILDAD EN LOS SIGUIENTES CAMPOS?

Ser más accesibles.

La humildad te quita el “aire de superioridad” y hace que la gente se sienta segura contigo. En vez de juzgar rápido, escuchas; en vez de imponer, acompañas. Por eso, cuando eres humilde, los demás se atreven a abrirte su corazón (Colosenses 3:12-14).

Además, te vuelve más perdonador y paciente, que son cualidades que atraen. Y eso es clave en la congregación y en la familia: la accesibilidad no se exige, se gana con trato humilde (Salmos 62:8).

Ser más razonables.

La humildad te permite ceder cuando no es un asunto de principios. En vez de aferrarte a “mi opinión”, buscas lo mejor y lo más amoroso. Por eso Jehová, aunque tiene toda la razón, es flexible y compasivo (Números 12:1-15; 2 Reyes 20:1, 5, 6).

También te ayuda a entender a otros aunque piensen distinto y a mantener la paz. Ser razonable es una señal de madurez espiritual y se nota en cómo decides, cómo corriges y cómo colaboras (Filipenses 4:5; Romanos 14:1).

Ser más pacientes.

La humildad te hace aceptar tiempos y procesos. Cuando dejas de pensar “todo debe ir a mi ritmo”, aguantas mejor, no te irritas tanto y reaccionas más como Jesús. Jehová es paciente porque ama, y Jesús espera porque confía en el tiempo de Jehová (2 Pedro 3:9; Hechos 1:7).

Y, en lo diario, la humildad te ayuda a ser paciente con los fallos de otros y con los tuyos. En vez de explotar o rendirte, sigues enseñando, perdonando y trabajando el corazón, como hizo Jesús con sus apóstoles (Lucas 22:24-27; 1 Corintios 2:16).

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